El próximo 15 de Agosto se celebrará en Candás el III Campeonato de Asturias de Surfski. Después de dos ediciones que tan buen sabor de boca dejaron en todos los participantes y aficionados, el mejor Piragüismo en Kayak de Mar – Surfski vuelve a Candás. La enorme influencia que durante tanto tiempo ha dejado el Piragüismo, a través del Club Los Gorilas, en nuestro pueblo, y el que este Campeonato se celebre como «Memorial Amando Prendes», en la mar, en Candás, nos obliga a mejorar cada año la organización de la regata. Contamos con todos vosotros.
Hace pocas horas recibí desde Candás la noticia de la fatídica muerte de Juanín, “el Plátano”. Apenas habíamos empezado el entrenamiento. Posiblemente los palistas no se habrán dado cuenta, pero hasta el final de la sesión, en mi mente ya no cabían más datos de paladas, velocidad o frecuencia cardíaca. Primero el impacto emocional cuando me llamó Ingrid para avisarme del suceso. Luego el ¿por qué?, que pronto dejó de zumbarme en la cabeza. A fin de cuentas, y aunque parezca cruel el comentario, el suicidio, cuando se ejecuta de forma planificada y consciente, puede entenderse como la expresión más radical de la libertad de la persona. Quién sabe si un coctel macabro de libertad y soledad, habrá empujado a Juanín a quitarse de en medio. Y aunque no haya sido tal que así, ya no merece la pena el analizar por qué lo hizo. De forma automática mi mente voló desde el ¿por qué? a los maravillosos veranos vividos a finales de los 80 y principios de los 90, en Candás, con la banda del Nodo.
Todos los que formábamos parte de la banda, sabíamos que aunque en el grupo había gente de otros barrios de Candás, o los que llegaban en vacaciones desde Oviedo y desde Madrid, el “núcleo duro”, quienes dieron nombre a nuestra peña, eran los del Nodo. Esos que, desde que eran guajes, pululaban inseparables, por el barrio de pescadores «El Nodo», por Rebolleres, por San Antonio o por el Muelle. De trastada en trastada, andaban el malogrado Juanín, “Calo”, Marce, Ovidio, Alfredo, Emilio, Fermín, Juan Carlos, Pelayo, etc. Luego llegó el tiempo en que a “La banda del Nodo” nos unimos unos cuantos más. Tiempo de sentirnos mayores y disfrutar sin límite de nuestra juventud. Y ahí fue a donde se trasladaron mis pensamientos esta mañana, recordando los buenos momentos, los muy buenos momentos, vividos con Juanín y la banda del Nodo durante tantos años. Cualquier acontecimiento de aquellos veranos nos empujaba a juntarnos. Con la excusa de la playa nos encontrábamos por la mañana en el muelle. Al pasar por la heladería, “¡pa mí, un cucurucho de avellana”!, Franjo nos informaba de quiénes de los nuestros estaban ya en «el Barcón” y de los planes para la tarde-noche. Con Ovidio y Marce, Juanín era de los que mejor hacía “el Ángel” tirándose a la mar desde “La Almena”, para sorpresa de los que paseaban por el muelle, entusiasmo y gozo de las chavalas de la pandilla y envidia de los que tan torpes éramos en aquella disciplina. Tras la sesión de holgazanería en el muelle, llegaba por la tarde el momento de la ronda por nuestros habituales lugares de “parada”. Tiempo para el “mariaxi”, las pipas y el “pito”, entre botella y botella de sidra, en las aceras del Mesón del Mar, del Brisas o de La Marinera. Acontecimientos especiales para la peña, eran les fiestes de prao. San Roque y San Antonio. Y porque nos gustaba el prao, la sidra y la buena compañía de todos los que hacíamos la Peña del Nodo, el “Día de la Sardina” escapábamos de Candás hacia el verde de la Residencia de Perlora. Por el Cristo y San Félix, hasta que el cuerpo aguantaba, entre verbena y verbena, y más risa floja por las aceras del Enol, del Nenos y La Cueva. Antes de que subiera al escenario “Cobasqui” y cantara la última “El Ramalote”, nosotros hacíamos la “conga coja” en la Baragaña, con Ovidio marcando el paso. ¡Qué felices éramos! Y si no teníamos bastante con les fiestes del pueblo, p´Antromero tirábamos por San Pedro, pa Oviedo por San Mateo, a la Feria de Muestras de Gijón o a los Remedios en Salave.
Las bodas, los hijos que llegaban, el trabajo, la decrepitud física y asuntos de los que mejor no hablar, se llevaron por delante «La banda del Nodo”. Pero hoy tocaba recordarla. Momentos imborrables de nuestra juventud que seguiremos recordando, ahora con pesar por la muerte de Juanín “el Plátano”. Que Dios te bendiga, Juanín.
Cuando un deportista de alto nivel manifiesta su opinión en relación a la vida política, son muchas las voces que aconsejan que el deportista no se meta en esas cuestiones. No comparto esa opinión. Me parece infantil, pacata y absurda. El deportista de élite, puede opinar, como lo hacen muchos otros profesionales de otros sectores, con el mismo nivel de relevancia que el deportista. En ocasiones la opinión surge por propia iniciativa del susodicho. En otras, al ser requerido para manifestar su opinión por los medios de comunicación. En ambos casos, lo único que se demanda del opinante, al igual que sucede con cualquier «hijo de vecino», es que sea consecuente con lo que dice, aunque la opinión no coincida con la de quien la escucha o lee. Para eso está el respeto a quién no comparte nuestras ideas. Digo ésto en relación a las recientes y reincidentes manifestaciones de Marc Gasol y Xavi Hernández apoyando la «pitada» al himno de España en la Final de la Copa del Rey de Fútbol y a favor del «derecho a decidir» de los catalanes en relación a su independencia del estado español. Son éstos, dos deportistas de alto nivel que han anunciado su retirada del Equipo Nacional o dan señales evidentes, en el caso de Marc, de su pronta renuncia a jugar con la Selección Española. No son pocas, y van mucho más allá de primas e incentivos, las ventajas que un deportista de su nivel consigue por jugar con la Selección Española de Fútbol o Baloncesto. El «escaparate» que suponen jugar y conquistar títulos con la Selección Española, garantiza, en su caso, suculentos contratos profesionales y publicitarios. ¿Podemos entender como coherente el hecho de haber reprimido durante tantos años su opinión en relación a su sentimiento de no pertenencia a España por el riesgo que supondría para sus ganancias? Evidentemente, no. Es un comportamiento hipócrita donde los haya. Dicho lo cual, lo que realmente me molesta, como ciudadano español, demócrata y respetuoso con la ley, es el uso interesado y malévolo que hacen estos nacionalistas de la expresión «derecho a decidir». El derecho a decidir es el de todos los españoles. El objetivo de los nacionalistas catalanes, al igual que sucede con cualquier otro nacionalista (va en su ADN nacionalista el convencimiento de autoridad y superioridad moral sobre los no nacionalistas) es que sólo los ciudadanos que residen en Cataluña decidan sobre su identidad territorial. No cabe duda que la Constitución Española de 1978 necesita actualizarse. De todos modos, parece ilógico y poco probable que líneas maestras, fundamentales, de la «Carta Magna» desaparezcan de la misma. Y en este sentido dice el Título Preliminar de la Constitución, en su artículo 1, punto 2: «La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado». Esto significa que el pueblo español, todos los españoles, somos los soberanos, los dueños de la Nación Española y tenemos tanto derecho como Xavi Hernández (su apellido delata la condición de «charnego» a la que se ha visto sometido el magnífico pelotero por el mestizaje provocado por sus ancestros españoles), Marc Gasol, Piqué, Guardiola o los mismísimos Artur Mas y Oriol Junqueras, para decidir sobre el futuro del territorio español, sobre el futuro de España. Yo mismo tengo tanto derecho como ellos a opinar, votar y decidir sobre la situación territorial de esa región española. Cuando ellos voten quiero que a todos los españoles a los que nos apetezca decidir sobre esa importante cuestión, se nos permita también hacerlo. Démonos cuenta, de una vez por todas, que cuando esta gente nacionalista cita el «derecho a decidir» lo que realmente están haciendo es proclamar su supremacía sobre el resto de españoles. Su «derecho a decidir» significa su prohibición a que los demás españoles podamos decidir sobre algo tan nuestro como suyo.
Desde hace mucho tiempo, no comparto los criterios de selección de candidatos y premiados en los Premios Príncipe o Princesa de Asturias. Me parecen poco independientes y objetivos, y por contra, muy acorde con los intereses económicos y políticos de los patronos de la fundación. Así que no me ha sorprendido la concesión a los hermanos Gasol del Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2015. Y si los méritos deportivos hacen incuestionable la concesión de este galardón a Marc Gasol, sus continuas manifestaciones en favor del «derecho a decidir» de los Catalanes (pero, ¡sólo de los Catalanes, eh!), más o menos explícitas al respecto, son suficiente motivo para no haberle concedido al magnífico baloncestista, por segunda vez, el Premio Princesa de Asturias.
Tengo la impresión de que algunos motivos por los que David Cal ha renunciado a seguir luchando por una medalla olímpica en Río 2016, no van a salir de su boca. Y me parece muy bien. La discreción es una virtud por mí muy valorada. A fin de cuentas, ¿a quién le importa eso? Lo realmente importante ahora es reconocer lo hecho por el deportista español más laureado en la historia de los Juegos Olímpicos.
La retirada de la alta competición de David Cal ha suscitado muchas muestras de agradecimiento y buenos deseos en la nueva etapa que inicia ahora el palista gallego. Las muestras de agradecimiento se deben, en gran medida, a los muchos buenos momentos de felicidad que ha ofrecido David a quienes siguieron sus regatas en las finales olímpicas de Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012. Son momentos de felicidad entregados a cada uno de los miles de aficionados, basados en motivaciones varias. A unos les hizo felices por su identificación patriótica con el palista. A otros, porque también practicaban el Piragüismo. Los familiares y amigos de David sintieron la felicidad de forma especial y duradera.
En mi caso se unieron todos esos factores. Como orgulloso español, me emocioné escuchando nuestro himno, en el canal de Schinias, tras batir al gran Dittmer, en la consecución de su primera medalla olímpica. Fue un momento especial, mítico. Mítico, porque las dos primeras medallas olímpicas, las consiguió David Cal a muy pocos kilómetros de la histórica ciudad de Marathon, desde donde, cuenta la leyenda, Filípides partió corriendo hacia Atenas para anunciar la gran victoria sobre los persas, en el 490 a. C. Como piragüista y entrenador de piragüistas, deduje y disfruté inmediatamente, por el valor de todas esas medallas olímpicas, que eran el resultado de una conjunción perfecta entre el potencial físico y psicológico del deportista, y un largo y complejo proceso de entrenamiento muy bien planificado y dirigido por Suso Morlán. Entre el canoista gallego y un servidor no se han dado a lo largo de los años las vivencias comunes que permitan decir que somos amigos, en el sentido literal del término. Intuyo, además, que David se cuida mucho de las malas compañías y sus verdaderos amigos son pocos y muy escogidos. Sin embargo, el haber coincidido con él en tantas competiciones y concentraciones, hace que lo conozca un poco y lo aprecie. Por este motivo, también me ha llenado de felicidad el verle ganar todas esas medallas olímpicas.
Además de estas razones principales para sentirnos felices por los éxitos de David Cal, me interesa resaltar otra que a mí me ha hecho valorar aún más lo conseguido por el canoísta gallego. Siempre me ha llamado la atención el aspecto estético del deporte. Y si David, a diferencia de la gran mayoría de campeones, ha sido parco en gestos excesivos de triunfo, muy bellos de por sí, ha sido, por contra, muy generoso en gestos técnicos preciosos. Gestos técnicos ofrecidos en cada palada de las que le han llevado al éxito deportivo. Aunque mi vinculación al Piragüismo se ha forjado en la modalidad de kayak, siempre he sentido una atracción especial por la canoa. Siendo un crío, ya me sorprendía al ver en el Club Los Gorilas de Candás a Víctor García y a José Antonio Fernández, palear de rodillas sobre un taco de poliespán, por, solamente, un lado de la canoa, siendo capaces de llevar ésta, recta y muy rápido. Mi atracción por esa técnica se acrecentó viendo las películas de 8 mm que nos enseñaba Eduardo Herrero en “El Pino”, a comienzos de los 80, en las que aparecían el húngaro Tamás Wichmann, el rumano Iván Patzaichin y el yugoslavo Matija Ljubek, que eran los mejores canoístas del momento, y los modelos a seguir por entonces, por aquellos que pretendieran “palear técnicamente bien” en canoa. Desde esa época y hasta que David empezó a ser el referente mundial de la canoa, aunque el material utilizado ha evolucionado mucho, los fundamentos técnicos del paleo en canoa no han cambiado tanto. He admirado el palear de Heukrodt, Bukhalov, Klementjev o Dittmer, pero, de entre todos los grandes de la canoa en los últimos tiempos, me quedo con David Cal. La amplitud de movimientos, la secuencia fluida de acciones en cada fase del ciclo de palada, el limpio deslizamiento de la canoa evitando la resistencia frontal del agua, la estabilidad del palista sobre la embarcación, la íntima conexión del sistema “palista-embarcación-pala-agua”, el amplio avance en cada palada. La belleza del gesto técnico no nos haría sentir tan felices si no fuera acompañada de la victoria en el mejor escenario posible. David Cal, nos ha ofrecido ambas cosas generosamente, durante más de quince años. Gracias.
Los Ángeles 1984 fue el discreto colofón a la exitosa carrera deportiva de los tres medallistas olímpicos del Equipo Olímpico Español de Piragüismo en Moscú 1980. La perspectiva que ofrecen ahora, pasados ya treinta años, esos acontecimientos, hace que la valoración de los mismos resulte decepcionante. En unos JJOO, los del 84, donde no participaban ni la URSS, ni la DDR, ni Hungría, como principales rivales de los nuestros en la lucha por las medallas en esos años, los resultados de los ya consagrados Herminio Menéndez, Del Riego y Misioné, no fueron, ni mucho menos, los esperados. Para entender estos hechos debemos recordar algunas circunstancias habidas alrededor del Equipo Nacional Español de Piragüismo en esa época. Una vez que se anunció el boicot de la URSS y sus aliados, a los Juegos de Los Ángeles 1984, y en una situación más que propicia para el equipo español de Piragüismo de cara a la obtención de unos buenos resultados, se cometieron graves errores de planificación. Nadie duda que el trabajo como entrenador de Eduardo Herrero entre Munich 1972 y Moscú 1980, resultó determinante en la larga lista de éxitos obtenidos por los piragüistas españoles en esos años. También resulta evidente que tras ocho años de grandes logros para el Piragüismo y el Deporte Español, la motivación de Eduardo Herrero para entrenar y el hambre de triunfos de deportistas que ya lo habían conseguido todo, o casi todo, no era igual que en años precedentes. Más que la planificación y el control del entrenamiento de su equipo, a Eduardo Herrero empezaron a interesarle temas de investigación en relación a la monitorización del entrenamiento, la construcción de infraestructuras para el entrenamiento de piragüistas, la formación de técnicos y la política federativa. Si a esto le sumamos las numerosas lesiones de Herminio en sus hombros, la desconfianza mutua entre los “pesos pesados del equipo” y su entrenador, la azarosa vida de Del Riego, el exceso de confianza de los deportistas a la vista de las importantes ausencias por el boicot olímpico, la infravaloración de los rivales que sí acudieron a Los Ángeles (y muy bien preparados ante la inesperada oportunidad de triunfar que se les presentaba) y, sobre todo, la inadecuada dirección técnica del equipo en las concentraciones previas a la cita olímpica, podremos entender los discretos resultados de Menéndez, Del Riego y Misioné en su última competición olímpica. Bien es cierto que el rendimiento de Misioné debe analizarse de forma más benevolente, dado que en la tripulación de K-4 1.000m le acompañaban tres palistas jóvenes, noveles en las lides olímpicas.
Tras la cita olímpica, se produjo la retirada de Herminio Menéndez en el Campeonato de España de Velocidad, que se celebró en Trasona, apenas dos semanas después de la finalización de los JJOO. Una cita que los amantes del Piragüismo, que abarrotaban las orillas del pantano para ver la despedida del “mito”, siempre recordaremos no solo porque allí se cerraba la carrera deportiva del triple medallista olímpico y, hasta entonces, mejor piragüista español de todos los tiempos, sino porque en ese Campeonato, otro piragüista, excluido “in extremis” del equipo olímpico, alcanzó un rendimiento sorprendente nunca después repetido por piragüista español alguno (este acontecimiento tiene tanta “enjundia” que me dará pié para escribir sobre el mismo en el futuro…). Misioné prolongó su carrera deportiva en el Piragüismo compitiendo todavía a muy alto nivel en Campeonatos Internacionales de Marathon y Campeonatos de España de Pista, durante otras dos temporadas. Tras la decepción olímpica, Guillermo Del Riego, todavía con 26 años, dejó la competición seis años, para volver a intentar, de forma infructuosa, su selección como miembro del Equipo Olímpico Español para la edición de Barcelona 92.
Mientras el COI permite al «Piragüismo de Pista» sobrevivir en el programa de los JJOO, y la ICF «traga» con cualquier cambio ordenado por éste, por muy traumático que sea para nuestros intereses, se aproxima el momento de la verdad para la clasificación de Río 2016. Momento difícil, muy difícil, para todos, pero muy especialmente para los piragüistas europeos, quienes sufren una desproporción absoluta entre el gran número de palistas de alto nivel que hay en el continente y la reducidísima cuota que permite la participación en Río 2016. Solamente 246 palistas de todo el mundo competirán en las doce pruebas de pista en la Laguna Rodrigo de Freitas y no todos ellos serán deportistas que aparecen por nivel de rendimiento en la parte alta de las clasificaciones de los últimos Campeonatos del Mundo y regatas de Copa del Mundo. Algunos de esos privilegiados, competirán en Río 2016 con un nivel de rendimiento muy inferior a la gran mayoría de piragüistas (sobre todo europeos) que no conseguirán la clasificación, porque el COI quiere seguir mostrando unos Juegos Olímpicos en los que se respete la «universalización». Resulta así más fácil de entender la complejidad del reto al que se enfrentan los participantes en el Campeonato del Mundo de Pista 2015 en Milán, si tenemos en cuenta que solo los mejores (ver gráfico) de las finales A conseguirán la clasificación directa para participar en los JJOO.
En vista de la situación, uno de los retos al que nos enfrentamos los entrenadores esta temporada, es la clara definición de los objetivos individuales de nuestros palistas. Solo a aquellos deportistas que engrosan el selecto grupo de quienes, con más o menos posibilidades, optan habitualmente a Finales A en los Campeonatos y Copas del Mundo en disciplinas olímpicas, en categoría absoluta, podemos motivarles decididamente para fijar la clasificación para los JJOO como objetivo principal de la temporada 2014-2015. Con todos los demás, será conveniente, por si acaso…, tener en cuenta un «Plan B» hasta la temporada 2017, a la hora de definir objetivos.
Sea mayor o menor la posibilidad de clasificación de los participantes en el decisivo Mundial de Milán 2015, ningún equipo, y cuando digo ningún equipo, están incluidos Hungría, Alemania, Polonia, Rusia, etc, está exento de prepararse no solo para el éxito, sino también para el fracaso.
In recent years, as homecoming, after training camps with my team, I feel the need to approach to the sea. I need to see it, hear it and smell it. Is the Mar Cantábrico coast, with its characteristic landscapes, green and steep. As soon as my loved ones have some time, we walk for a long time by the sea, by nearshore roads. It is an impulse that leads me to do so. It is not planned in advance. The return to origins? I have been three quarters of my life turning to and fro, and maybe the «biological clock» is causing these uncontrollable urges to feel intensely the landscapes where I grew up. Now, more than ever, I appreciate its beauty. It produce an enormous serenity and helps me to reflect about the meaning of life.
Emilio Gil´s video (emiliogil.net) will help you to understand better my reflection.
No resulta nada difícil imaginar situaciones de nuestra vida cotidiana en las que podríamos repetir a los fariseos de nuestros días las palabras que Jesús les dijo a aquellos que le tentaron en su tiempo. Esos gobernantes y otros poderes fácticos de hoy en día, que tienen a los católicos y a tantos otros ciudadanos con un elevado sentido crítico de las cosas, en el punto de mira, y nos tientan con críticas hipócritas y descalificaciones injustas. Los católicos no debemos aceptar los excesos de los políticos. Hoy, más que nunca, tenemos que rebelarnos contra las injusticias del poder. Por mucho que lo intenten y nos lo reclamen, no daremos al César lo que es de Dios.
Evangelio según San Mateo 22,15-21. Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie. Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?». Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa? Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto». Ellos le presentaron un denario. Y él les preguntó: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?». Le respondieron: «Del César». Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios».
El pasado fin de semana se celebró en Catoira el “V Congreso Internacional de Entrenadores de Piragüismo en Aguas Tranquilas”. No resulta fácil abandonar otras obligaciones para acudir a la cita que cada dos años preparan con tanto entusiasmo Isorna y su gente. En cualquier caso, siempre hay un buen puñado de conferencias y ponentes de prestigio que hacen obligada la asistencia al congreso de todos aquellos entrenadores de Piragüismo en búsqueda de estímulos para seguir aprendiendo. Fernando Navarro, uno de los grandes atractivos de esta edición, planteó con claridad las muchas variantes que ofrecen los distintos modelos de planificación en nuestro deporte. La exposición de Fernando Navarro discurrió entre la explicación sistemática de los nuevos conceptos en Planificación Deportiva y los ejemplos prácticos, de más fácil comprensión, que salpicaron su presentación. Apeló Fernando al sentido común de los entrenadores para analizar a aquellos colegas que aplican modelos de planificación culminados con éxito. Y como ese consejo es siempre respetado por los entrenadores sensatos, la presencia una vez más de Alexander Nikonorov entre los congresistas, acabó de justificar nuestra presencia en Catoira. Fernando Navarro y Alexander Nikonorov son dos grandísimos entrenadores, que disfrutan más con la docencia que con el trabajo a pié de agua, uno en el borde de la piscina y el otro en la motora. A los dos se lo he escuchado y a los dos se les nota. Siempre están prestos a explicar las conclusiones que resultan de sus investigaciones o los interesantes conocimientos que adquieren por cualquier vía. De entre todos los “grandes nombres” que disertaron en el Congreso, fue a Jimmy Owens a quien le toco bregar con la situación más difícil. Su interesante exposición sobre la evolución de su equipo durante los últimos diez años, se vio complicada por el anuncio oficial, apenas unas horas antes del inicio de su ponencia, del positivo de uno de sus palistas, Tate Smith, marca en el K-4 1.000m australiano, Campeón Olímpico en Londres 2012, en un control antidopaje realizado en Julio pasado. Jimmy dio la cara y culminó su lección con valentía dando a entender que si se comete una falta hay que aceptar las consecuencias que acarrea la misma. La diapositiva que dio pie a su explicación sobre el positivo de Tate Smith, decía: “There is no place for drugs in sport. If you do the crime, then you will do the time”.
El punto final al congreso y a la larga lista de buenas exposiciones no fue el deseado por la mayoría de asistentes al Congreso. Patxi Perurena tuvo una intervención deslavazada, poco preparada y sin ningún apoyo audiovisual (fue el único que así lo hizo de entre todos los ponentes) en su exposición sobre el futuro del Piragüismo en los JJOO. Para desgracia suya, cerró Patxi su paso por el Congreso recibiendo unos cuantos soplamocos desde izquierda y derecha propinados por dos feministas embravecidas que ejercieron el victimismo propio de su condición, haciendo a los hombres culpables de todos los males que han ensuciado la Historia de la Humanidad, incluyendo por supuesto la marginación de la mujer en el deporte olímpico. Aceptó Patxi el castigo de forma sumisa y sin ningún atisbo de reacción ante el chorreo de ataques de las furibundas defensoras de la paridad de género, a través de mensajes descontextualizados, manipulados y demagógicos lanzados por las susodichas en la mesa redonda que cerró el Congreso.
Sería absurdo hacer frente a la tendencia lógica que plantea el COI en cuanto a adaptar progresivamente el programa olímpico de Piragüismo hasta que las mujeres dispongan del mismo número de pruebas que los hombres. La tendencia es esa y hay que adaptarse. Dicho lo cual, se nos obligó en 2009 a suprimir del programa olímpico las pruebas masculinas de 500 m con el argumento de que la inclusión de las pruebas de 200m daría más espectáculo y aumentaría la audiencia televisiva. Cinco años después se anuncia el final del K-2 200m masculino tras Río 2016 porque el criterio ahora es el de la paridad de género en el número de pruebas olímpicas, aunque esto vaya en detrimento de la audiencia televisiva. ¿Sería mucho pedir que los dirigentes de la ICF tuvieran también en consideración la difícil posición de los entrenadores y directores técnicos de Piragüismo de todo el mundo que han de presentarse ante sus administraciones deportivas con cambios radicales y precipitados en las planificaciones deportivas a medio y largo plazo, cambios que suponen un enorme gasto y el final precipitado de la vida deportiva de muchos piragüistas?
Mi bandera. Augusto Ferrer-Dalmau. En el combate naval del cabo de San Vicente el 14 de febrero de 1797. Martín Alvarez protegía la enseña en la toldilla del»San Nicolás de Bari»
De promesa al Cristo de Candás (1920). Nicanor Piñole