Szeged 2011-2019.

Tengo este blog un tanto desatendido. No encuentro más razón para que esto suceda que cierto desorden y falta de disciplina en mi vida, en los últimos tiempos. Quizás, el ponerlo en conocimiento de quienes me aprecian y leen estas líneas, me haga sentirme abochornado y  sea éste el primer estímulo para recuperar cierto orden. Recuperar hábitos higiénicos del tipo del necesario sueño nocturno o reducir la ingesta del azúcar que tan dulce, lenta pero inexorablemente me está matando, ayudaría sin duda a que las musas no siguieran pasando de mí. En cualquier caso, me siento obligado a escribir en fecha tan señalada como la de hoy. Mi padre falleció hace exactamente ocho años. Si no fuera porque, en absoluto, creo en la predestinación, sería fácil explicar lo excepcional que para mí y los míos son las circunstancias comunes que hacen coincidir el día de hoy y el mismo de hace exactamente ocho años.  El 19 de agosto de 2011, unas cuantas horas antes de que dos de mis deportistas consiguieran en Szeged 2011 la clasificación para Londres 2012, moría mi padre. Quienes sabían del enorme batacazo que para mí supondría la noticia, me la ocultaron hasta una vez acabada la final. La noticia llegó de inmediato al campo de regatas. También la consigna de que yo no pudiera enterarme antes de que mis deportistas compitieran. Mi madre, mi mujer y mis hermanos, habían recibido, sin palabras, la orden de mi padre, de no alterar mi labor técnica hasta que mis palistas cumplieran su trabajo. E hicieron  cómplices necesarios a aquellos que en Hungría, pudieran venir a consolarme por lo triste del asunto, ante tan difícil trance en el que con mis deportistas me encontraba. Aquello ocurrió en Szeged, Hungría, en el Campeonato del Mundo de Piragüismo. Viajo en este momento a Szeged, con mi equipo, en busca del mismo objetivo. La casualidad ha querido que la clasificación para Tokio 2020 sea en la misma pista, y fechas en las que hace ocho años sentimientos tan encontrados como la felicidad desbordada y la tristeza sin fin, sucedieran los unos a los otros en un lapso de cinco minutos.

 La melancolía y admiración por mi padre van mucho más allá que su recuerdo en la faceta deportiva. Siempre le tendré como ejemplo y referencia en mi vida y la de los míos. En cualquier caso, estoy seguro de que, entre sus oraciones por todos nosotros, también recordará a los piragüistas que aquí lucharán por la clasificación para Tokio 2020, como desde su lecho de muerte hizo hace exactamente ocho años.

Carlos-M. Prendes Gª-Barrosa

Szeged, 19 de agosto de 2019

“Orden, silencio y limpieza”

 

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Modelos de la nada.

Lo que en mi etapa escolar aprendí como ejemplos o modelos de conducta, ahora son “influencers”. La diferencia entre ambos es más que notable. Los primeros te hacían aspirar a la excelencia, a lo bello, lo digno y lo meritorio. Los que matan por un “me gusta” te enseñan el camino a la vulgaridad, lo hortera, lo gregario y lo zafio . Y es que, a falta de educación, una pizca de originalidad y cierto sentido crítico de las cosas, cualquier aspirante a ser famoso se planta en redes sociales, aparentando poseer voz y mando, más un nutrido auditorio al otro lado de la pantalla, para explicarte cómo debes vestir, comer, ejercitarte, gozar y, lo que es más esperpéntico de todo, actuar ante la vida. Se atreven sin pudor a decirte lo que debes hacer y lo que no. Por su cara bonita, en el mejor de los casos. Ni más ni menos. Sin falta de ninguna formación. Ni académica, ni autodidacta, ni tan siquiera como resultado de un largo proceso de experiencia exitosa en la materia. Basta un toque extravagante en el look, una buena pizca de demagogia, aderezo al gusto de lo políticamente correcto, buenismo a raudales y ahí se nos presenta el imbécil de turno para darnos lecciones ¿de qué?

La única intención es que le des al “me gusta” y contribuyas, al igual que el resto de la multitudinaria manada de seguidores, a que el gurú medíático siga aumentando sus ingresos publicitarios.  Si, por lo menos, en sus vídeos, no abrieran el pico, para dejar de escuchar el chorreo de memeces y chascarrillos que acostumbran a repetir, tanto que ganaríamos. Para remate de despropósitos, estos “angelitos” no hacen más que joder el “palabrero”. Sus pies de foto son auténticos y continuados atentados a la gramática.

En cierta ocasión le pregunté a alguno de estos estupendísimos narcisistas si no se abochornaban al publicar lo que publicaban, dado que no podía evitar la vergüenza ajena al ver y leer tales “deposiciones”. La respuesta es que el rédito económico, compensaba cualquier posible enfangamiento de su persona e imagen. Enternecedor, a la vez que patético

Carlos-M. Prendes García-Barrosa.

Montebelo-Aguieira 11 de abril de 2019.

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“Esto no tiene secretos. La hormiga gana”.

El Club Los Gorilas se suma a los mensajes de condolencia por la muerte de Suso Morlán. El dolor por el fallecimiento de un ser querido nos impulsa a acompañar en el sentimiento a sus familiares y amigos. Esta reacción humana se hace más intensa en nuestro caso al recordar los estrechos vínculos deportivos y profesionales que unían a muchos integrantes de nuestro club con Suso: palistas, entrenadores y muy especialmente por la amistad y camaradería que existía entre Suso y mi padre, Amando. Como tantos aficionados del Piragüismo, nos sentimos orgullosos de haber compartido su amistad y disfrutado de su talento como entrenador, con la cercanía que nos permitía comprobar su magisterio en tantas sesiones de entrenamiento con su pupilo David Cal, en el embalse de Trasona, en la preparación de los JJOO de Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012.

Suso - Isaquías

En mi caso, el contraste de sentimientos en esta hora es difícil de explicar. Los avatares post olímpicos tras la borrachera de éxito de Suso, en Atenas 2004, resquebrajaron nuestra relación personal y profesional. En vísperas de Londres 2012 retomamos nuestra amistad y ahora entiendo el intenso nivel de comunicación que hemos mantenido los últimos tiempos. Salpicado por montones de comentarios sobre los ambiciosos objetivos que se planteaba con sus “negritos”, Suso no tenía mayor ilusión, con la intención de marcharse con la conciencia tranquila, que el que propiciáramos su reconciliación con aquellos a quienes él creía haber maltratado, para poder solicitar su perdón. En otras circunstancias, el respeto por la discreción con la que Suso llevaba su enfermedad y el pudor que sentía para despedirse, sabiendo que irremisiblemente se moría, me impediría contaros nuestra historia de amistad, enemistad y recientemente compadreo. Perdona Suso si te sientes traicionado por desvelar tus intenciones. Me he permitido la licencia para que quienes lean estas líneas entiendan que, además de un grandísimo entrenador, también tenías un buen corazón. Hace una semana tuvimos nuestra última larga conversación, la que ahora descubro como una despedida en toda regla. Oculto entre los planes que perfilaba para hacer de Isaquías Queiroz un medallista olímpico de récord, me escribió su despedida y el lema que resume su filosofía del entrenamiento:

Despedida de Suso Morlán

Que Dios te bendiga, Suso.

Carlos-M. Prendes García-Barrosa

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VII International Congress of Sprint Canoeing Coaches.

The International Congress to be held in Catoira is the right event for those Canoeing Coaches motivated in continuous learning. In this edition the lectures program is again very attractive. Don´t miss it!

CARTEL2018

http://www.congresocatoira.es/index.php/en/

Carlos-M. Prendes Gª-Barrosa

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Wat gebeurt er in Catalonië?

Catalonië is altijd een Spaanse regio geweest, en dat zal zo blijven zijn.

Puigdemont, verrader!

DENAES

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

What is happening in Catalonia?

Carlos-M. Prendes García-Barrosa

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Aniversarios de la muerte de mi padre y de mi abuelo.

En este 2018 se cumplen siete años de la muerte de mi padre, Amando E. Prendes, y veinticinco del fallecimiento de mi abuelo, Amando Prendes de la Viña. El año 1993 marcó un cambio importante en mi vida. No conseguida la tan ansiada clasificación para competir en Barcelona 92 con el Equipo Olímpico Español, me fui a Mahón para cumplir el Servicio Militar. Aquel destino, en forma de retiro obligatorio, me permitiría analizar la situación en la que me encontraba, para luego diseñar el camino que quería recorrer desde entonces en la vida. En primer lugar, tenía que elegir el campo profesional en el que quería desarrollar mi capacitación como docente-entrenador. Además, el noviazgo con quien hoy es mi mujer, necesitaba de un final feliz y no era fácil decidir cómo seguir avanzando juntos, cuando nuestras vidas, discurrían entonces por territorios y ocupaciones distintas. No tardé en asumir que mi vida como deportista de alto nivel había llegado a su fin. A pesar de ello, sentía todavía el compromiso hacia mi padre y mi club para competir por Los Gorilas mientras mi estado de forma lo permitiera. Las jornadas matutinas de instrucción militar, tenían, casi a diario, su continuidad con sesiones de entrenamiento fuera del cuartel. Ya fuera en la piscina municipal, nadando con las palas, en este caso sujetas a las palmas de mis manos, o moviendo mancuernas y poleas en el gimnasio, intentaba compensar la falta de medios en la isla para practicar Piragüismo en Aguas Tranquilas. Cuando contaba los días para disfrutar de un permiso navideño con mi por entonces novia, en Bélgica, me llegó la noticia, a través de mi padre, de la grave enfermedad que poco después acabaría con la vida de mi abuelo.
El Campeonato de España de Larga Distancia de 1993 supuso el último de mi carrera deportiva. A pesar de no llegar al mismo con la debida preparación, tenía yo motivaciones muy fuertes que me auparon hasta mi último podium: mi abuelo había fallecido muy pocos días antes de la celebración del Campeonato y aquella inesperada medalla estaba dedicada a él, en la figura de mi padre, allí presente, para recibir el emotivo homenaje póstumo a mi abuelo, de la organización del Campeonato. En el intervalo de tiempo que transcurrió desde que desembarqué, tras la regata, y la entrega de medallas, recibí de parte del entonces Director Técnico de la Real Federación Española de Piragüismo, José Luis Sánchez, una oferta para ser el Entrenador Auxiliar de Alexander Nikonorov, recién contratado como Entrenador Jefe del Equipo Nacional de Piragüismo.

 

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Todas las incertidumbres que rondaban mi cabeza en los cafés del puerto de Mahón, tras los entrenamientos que apuntaban a aquel campeonato tan especial para mí, acabaron despejándose. Mi padre respiró reconfortado por el reconocimiento póstumo que recibió mi abuelo a la vez que disfrutó orgulloso de mi regata. Pocos meses después de aquellos acontecimientos, Ingrid dijo que sí a mi petición de matrimonio. Tras el Campeonato de España de Invierno del 93, comencé un periodo muy fructífero, en lo que se refiere a mi formación como técnico, al lado de quién hoy es reconocido como uno de los mejores entrenadores de Piragüismo del mundo. Entendí aquella oportunidad que se me daba, como parte del proceso de identificación con la figura de mi padre, mi entrenador, a quién siempre tengo como ejemplo, modelo y guía.
Es esta ocasión llega con retraso a mi blog el recuerdo que en su día me propuse dedicarle a mi padre, cada aniversario de su fallecimiento. Mi falta de puntualidad no es sino la confirmación de la relajación en el nivel de exigencia por el que tanto velaba mi padre, en la figura de sus hijos y pupilos. A todos nosotros nos educó con enorme exigencia. Aún así, siempre inferior a la que para consigo mismo él tenía. Son muchos los motivos por los que echo de menos su presencia cercana. Mi padre se sentía orgulloso del comportamiento de sus hijos. Sin embargo, no le temblaban el pulso y la voz cuando, también en nuestra madurez, tenía que reprocharnos, con la contundencia que hiciera falta, un comportamiento que el considerara poco acorde con la educación que nos inculcó. Echo de menos esas arengas de mi padre, difíciles de digerir en el fragor de la discusión, pero tan beneficiosas en la reflexión posterior, para reconducir nuestra vida por el camino correcto.

Carlos-M. Prendes García-Barrosa

Genk; 05-09-2018

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Moncho Palmeiro – Semblanza

Finales de los años 70. La vuelta a casa de Herminio y Moncho, después de cualquier Campeonato representando al Equipo Nacional, suponía un momento de excitación en todos sus compañeros de Los Gorilas. El club crecía de manera imparable y el hambre de victoria parecía no tener fin. La dinámica de grupo en Los Gorilas iba por aquel entonces “viento en popa”. Había muy buenos resultados de forma continuada y el club se encaminaba a ser el mejor de España durante más de una década. Mientras ellos estaban en Candás nadie faltaba a las sesiones de entrenamiento en el gimnasio del muelle o en el embalse de Trasona. Y es que los prolegómenos del entrenamiento o las interminables sesiones continuas, tras los mismos, estaban repletas de historias fantásticas que, en boca de Herminio y Moncho, servían para acabar de “enganchar” al Piragüismo a cualquier guaje de los que, como yo, dábamos nuestras primeras paladas en aquella época. Historias que nos llevaban a países remotos, grandes campeones, regatas épicas, viajes repletos de aventuras, escarceos amorosos, compadreo y complicidad sin fin entre unos tipos barbudos, grandes y fuertes que representaban a España, larguísimas concentraciones en los lugares más inhóspitos y… ¡qué se yo cuántas cosas más! ¡Cualquiera se perdía el próximo entrenamiento! Cuando Moncho contaba esas historias alcanzaban un punto de épica, de misterio, de “picante” y de exageración consentida, que nos hacía disfrutar a todos, ¡de qué manera!

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El fallecimiento de Moncho ha multiplicado el dolor que acompaña a la muerte de cualquier amigo por razones fácilmente comprensibles. Al que tantas veces llamamos “Abuelo”, cuando todavía no llegaba a los 30, se murió sin llegar a los 70, tras una cruel enfermedad de la que estaba seguro de que salía. Apenas tres semanas antes de fallecer, me contaba ilusionado sus planes para completar su recuperación a partir de mayo por las playas de su querido Mar Menor. Moncho no tenía el talento que llevó a Herminio Menéndez a ser uno de los mejores piragüistas del mundo en aquellos 70 y 80 del siglo pasado, pero, unido a su envidiable historial deportivo, el “Chato” reunía virtudes que le hacían ser muy querido por su legión de amigos. Resulta un tópico destacar las virtudes de quienes nos dejan para siempre. En el caso de Moncho Palmeiro todos los que le conocieron saben que era muy generoso en el cariño que repartía a todos sus amigos. Un cariño que iba más allá de las palabras. Moncho era un tipo muy “arrecachao” a quien le gustaba abrazar a sus amigos, acariciarlos, besarlos, pellizcarlos en el “papo” y, si se terciaba, hasta recibías una cómplice “ñalgada” que, siendo dada por él, no era más que la confirmación de lo mucho que te quería.

Habréis comprobado con tristeza la frecuencia con la que aparecen reseñas de algunos de mis seres queridos, ya fallecidos, en mi cuaderno de bitácora. Mi padre, mi tío “Pipo”, Emilio Llamedo, Toni Mallo, Juanín “el plátano”, Moncho Palmeiro… No pretendo que mi blog acabe especializándose en necrológicas. A pesar de ello, el nítido recuerdo de los buenos momentos vividos al lado de Moncho y de los demás, inevitable en el momento en que nos dejan, me incita a escribir y dejarlo negro sobre blanco para evitar su olvido.

Carlos-M. Prendes García-Barrosa

Genk, 09-05-2018

(El lunes 14 de Mayo de 2018, a las 20:00 h, el Club Los Gorilas ofrece una misa por Moncho en la Iglesia Parroquial San Félix de Candás).

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