El Club Carreño de La Habana

A finales del siglo XIX y principios del XX, muchos vecinos de Carreño emigraron a Cuba buscando fortuna en un territorio donde había bonanza económica, les esperaban muchos otros emigrantes españoles y se vivía en un entorno cultural muy semejante al que dejaban atrás. Entre ellos mi bisabuelo Anselmo, de Candás, su esposa Concha, de Perlora, y su hijo Manolo, mi abuelito de Cuba. El influjo cercano de la economía capitalista de los Estados Unidos y la capacidad de trabajo y adaptación de aquellos emigrantes, les permitió prosperar rápidamente. Ese sistema capitalista y la añoranza de su terruño les animó a crear asociaciones para que los emigrantes de Carreño, en este caso, pudieran reunirse a celebrar juntos en La Habana, la festividad del Santísimo Cristo de Candás, de San Félix o de la Virgen de Covadonga. Mis bisabuelos Anselmo y Concha, junto con otro matrimonio de Carreño, José Muñiz García y Marina Muñiz, fundaron con este fin el Club Carreño de La Habana en 1915. No era la celebración de las fiestas patronales de Carreño el único fin que movió a mis bisabuelos y sus vecinos José y Marina a fundar el Club Carreño de La Habana. Como sucedía con tantas otras asociaciones y centros regionales de emigrantes españoles en América, había un fin benéfico entre los motivos para su creación. Se dedicaban a facilitar la vida de otros emigrantes que, recién llegados a Cuba, necesitaban casa, comida y trabajo. Así, las reuniones, celebraciones y festejos en el Club Carreño buscaban la generosidad de los emigrantes ya bien establecidos en La Habana, en forma de donativos, pago de cuotas como socios, asistencia a conciertos y bailes, festivales de zarzuela y comidas conmemorativas. Este gesto de generosidad del emigrante español en Cuba dista mucho de la imagen malintencionada que se ha pretendido asociar al indiano, como una persona avara, tacaña y miserable.

Concha y su hijo Manolo (a la izquierda de la foto) en Perlora, con otros familiares, antes de viajar a Cuba.

El triunfo de la Revolución Cubana en 1960 significó un cambio de vida radical en todos aquellos emigrantes. El Capitalismo se transformó en Comunismo en apenas pocos meses. La economía se estatalizó, se prohibió la propiedad privada y, lo que es mucho peor, desapareció la libertad del individuo. Se instauró un régimen dictatorial donde reina desde entonces el miedo, la miseria, la falta de democracia y el crimen de estado . Algunos tuvieron el arrojo de escapar de allí de vuelta a España, a los Estados Unidos, Costa Rica, México y otros países de Centroamérica y Sudamérica. Pocos años después del regreso a Candás de Manolo, el hijo de Anselmo y Concha, llegó la democracia a España. La nueva constitución y la legalización del PCE dieron alas a quienes ponderaban el socialismo como mejor opción de gobierno en el mundo. En ese momento proliferaba la propaganda castrista, las falsas bonanzas del régimen cubano y la imagen por doquier del Che Guevara en camisetas, banderas e insignias. La propaganda ensalzaba la imagen idílica del revolucionario barbudo, guapo, con boina y estrella roja. Nada más lejos de la realidad. Un tipo sanguinario que, tras el triunfo de la revolución, asesinaba a sangre fría a los estudiantes universitarios presos, defensores de la democracia, hasta que, cansado de apretar el gatillo, cedía el arma a alguno de sus milicianos para que continuara la sangría de jóvenes estudiantes maniatados que no habían tenido juicio alguno, para regocijo del Che.
Es fácil de entender la humillación profunda a la que estuvieron sometidos durante tantos años Manolo, el hijo de Anselmo y Concha, Angelina, mi abuelita de Cuba, mi madre, mi tía Berta y tantos otros descendientes de los primeros emigrantes de Carreño a Cuba.

La mal llamada Ley de Memoria Democrática se dedica a recordar de forma selectiva la figura de aquellos españoles a quienes la ley considera olvidados injustamente. El criterio para tal fin es malévolo, perverso e injusto, dígalo Zapatero, Sánchez o el sursuncorda. Para los benefactores del Club Carreño de La Habana, que tanto hicieron por cientos de emigrantes asturianos, ejemplo de generosidad, caridad y solidaridad, no pretendo ningún recuerdo desde las plataformas de la Ley de Memoria Democrática. Me parece más noble y digno mantener viva la verdad y la memoria sobre su figura e historia desde cualquier otro medio, incluido este humilde cuaderno de bitácora.

Carlos M. Prendes García-Barrosa
Genk, 29 de octubre de 2025.

Publicado en Tribuna Libre | Etiquetado , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Los deportistas y sus versiones.

De un tiempo a esta parte es muy común escuchar a los deportistas, cuando son entrevistados en competición, expresándose repetidamente en los siguientes términos: “… mi mejor versión…”. La expresión se ha extendido como los hongos. No tengo ninguna duda de que la mayoría de los que utilizan esta expresión lo hacen por imitación de alguien que en su día le pareció que su rendimiento deportivo tenía tantas variantes como las tiene el “My way” de Frank Sinatra, “Like a Rolling Stone” de Dylan o “Un ramito de violetas” de Cecilia. La comparación entre el nivel de rendimiento deportivo y las versiones distintas de una misma canción me parece absurda, además de sonar bastante ridículo.  El rendimiento deportivo de un individuo, así como el académico o el laboral, siempre se ha expresado atendiendo a los términos que tradicionalmente usan las escalas de valoración. El rendimiento puede ser excelente, muy bueno, regular, suficiente, malo o muy malo. ¡Qué versión, ni qué versión!

Puedo entender que un individuo tenga una personalidad poliédrica, como decía el insigne Camilo José Cela. Así, alguien con este perfil puede comportarse de manera distinta si ejerce como padre, como abogado, como atleta, como cocinero, como trompetista de orquesta o como criador de podencos.  Lo que no tiene la personalidad de un individuo son versiones. ¡Qué mal suena! ¡Carajo!
Y si lo que quiere el deportista es referirse a su preparación psicológica o situación mental, también el castellano es rico en expresiones, en este sentido. En este contexto podemos referirnos a la ambición, a la agresividad, al disfrute, al miedo, a  la responsabilidad, a la frustración, a la concentración o a la pasión en competición.

Cuando pienso en la responsabilidad de un uso tan pobre del lenguaje, vuelvo a toparme con el causante de tanto destrozo intelectual en nuestros días: el abuso de las malditas RRSS y la falta de lecturas. D. José María Cagigal defendía que el Deporte es una actividad cultural, tanto en cuanto, el uso del intelecto es fundamental para mejorar tu técnica, tu táctica o tu rendimiento físico.
Propongo a quienes recurren con tanta frecuencia al latiguillo “mi mejor versión” que se sirvan de otras fórmulas como: “lo mejor de mi mismo”, “mi mejor resultado”, “mi mejor nivel de rendimiento”, “mi mayor aspiración”, “aquello que aspiro a ser”, “volver a ser quien era”, etc.

“Orden – Silencio – Limpieza”

Carlos – M. Prendes García Barrosa.

Genk, 13 de octubre de 2025.

Publicado en Tribuna Libre | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Amando Prendes, más que un paidotribo, fuera y dentro de la palestra.

La elección del Papa León XIV me brindó la oportunidad de recordar a mi padre en el decimocuarto aniversario de su muerte. El día de su elección como Papa, León XIV saludó a los fieles congregados en la plaza del Vaticano del siguiente modo: “Soy hijo de San Agustín. Soy Agustino”.

Una de las normas principales que rigen la vida de los Agustinos es su trabajo apostólico para el bien de la Iglesia y la sociedad. Los Agustinos entregan su vida a la educación, el cuidado de la salud y el fomento de las causas sociales. Aunque la expresión resulte un tanto pedante, y sin pretender igualar la proclama del Papa desde el balcón del Vaticano, yo también soy hijo de San Agustín, porque mis padres se educaron con los Agustinos en etapas definitivas de su juventud.


Cuanto más envejezco, más consciente soy de la fortuna que he tenido con mis padres. Mi personalidad se cimentó a través de la educación que recibí, fundamentalmente, de mis padres. Tanto uno como la otra tuvieron etapas de su formación influidas por los Agustinos. Mi madre estudiaba Psicología en la Universidad Católica Santo Tomás de Villanueba, fundada por los Agustinos en La Habana, hasta que llegó el Comandante y mandó expulsar a los Agustinos de Cuba. Mi padre estudió algunos años en un internado de los Agustinos en León.

A mi padre se le recuerda como educador tanto o más que como entrenador. Son varias las ocasiones en las que mi padre me contó cómo sintió la pulsión de servir a los demás a través de la educación por el deporte. Sintió que Dios le encomendaba la misión de educar a los jóvenes. Sin que él me lo hubiera relatado así, tengo claro que las enseñanzas, meditaciones, oraciones y retiros espirituales con los Agustinos le hicieron llegar al convencimiento de que esa era su misión en la vida.

Es muy frecuente la experiencia de saludar, tras mucho tiempo sin vernos, a algún pupilo de mi padre que rápidamente me agradece lo que él le ayudó en la vida. Incluso aquellos que llegaron a saborear él éxito en el alto rendimiento deportivo con su ayuda, se refieren primero a lo que les ayudó en la vida. Lo que les ayudó a ser buenas personas, buenos padres, buenos amigos o buenos profesionales en sus obligaciones laborales.
Mi padre era una persona muy exigente consigo mismo. El cumplimiento del sentido del deber era una máxima irrenunciable. Así que sin renunciar a sus obligaciones familiares, laborales y técnicas en Los Gorilas, siempre dedicaba tiempo, también, a educar, ayudar, consolar, animar o cumplimentar a los demás. Mi padre tenía claro el camino para ser una persona de provecho, honrada y feliz.

Muchos son los escenarios y momentos que recuerdo de mi padre ejerciendo de maestro. En los años 70 recuerdo que reunía a sus deportistas y compañeros Gorilas, los domingos, tras la comida familiar, en el Café de Braulio. La sobremesa con café era el ambiente propicio para conversar con sus pupilos. Mientras despachaba a sus clientes en la carnicería tomaba notas en recortes del papel de envolver la carne, que luego le servirían de guion para la reunión que precedía el entrenamiento en el gimnasio del muelle. No hacía falta anunciar mucho la reunión. Cuando Amando llegaba al club y situaba el potro de saltos frente a las estanterías de piraguas y su trozo de papel de envolver carne con un montón de notas redactadas con letra de amanuense, la tropa ya sabía que había discurso, arenga, instrucción, felicitación o rapapolvo.
La hora de cierre en la carnicería era otro momento de encuentro de los discípulos con el maestro. Ahí no había convocatoria, pero el aforo siempre estaba completo. Y si la consulta o clase era privada, la conversación o enseñanza se desarrollaba en la trastienda, mientras despiezaba el xato. Las reuniones de la Adoración Nocturna, los últimos en salir del vestuario, los viajes a las regatas, los “crosses” a ritmo aeróbico que permitían hablar sin fatigarse y tantísimas otras situaciones y lugares, fuera y dentro de la palestra que hicieron de Amando Prendes algo bastante más trascendente para la vida de los demás que el humilde paidotribo que solo quería ser.

Carlos M. Prendes García-Barrosa.
Milán, 19 de agosto de 2025.

Publicado en "Mi Piragüismo" | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

El infinito – Giacomo Leopardi.

El infinito

Carlos M. Prendes García-Barrosa
Perlora, 26 de octubre de 2024

Publicado en Tribuna Libre | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

Feliz Día de la Santina de Covadonga – Feliz Día de Asturias. 08-09-2024

Homilía de Monseñor Sanz Montes (45:40 – 1:02:58)

Carlos M. Prendes García-Barrosa
Perlora 08-09-2024

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Decimotercer aniversario de la muerte de mi padre. 19-08-2011 / 19-08-2024

Escribir un artículo sobre mi padre cada aniversario de su muerte no se debe más que a la obligación que me impuse cuando falleció para recordarle ese día con un poco más de intensidad y detenimiento. El legado que dejó a su muerte no necesita de recordatorios míos, cuando, además, mi prosa no está a la altura de sus méritos. En este caso, la celebración de los JJ.OO. de París 2024 nos ha tenido en contacto más frecuente a través de la oración. Nunca he tenido más necesidad de pedirle a Dios y a todos los santos, que velaran por los piragüistas en sus regatas olímpicas. Este impulso, mayor que en otras ocasiones, lo ocasionó la ofensa que nos hizo el Comité Organizador de París 2024 en la ceremonia inaugural a todos los cristianos. ¡Hay que ser miserables para dedicar tan magno evento a promover determinadas agendas ideológicas y, en última instancia, a humillar a una parte muy numerosa del Olimpismo! De Macron no podía esperarme menos que la blasfemia masónica e insultos que nos propinó. Del cobarde de Thomas Bach, presidente del COI, todavía estoy esperando una queja al Comité Organizador de París 2024. ¿O es que, acaso, la Carta Olímpica, no defiende los derechos y libertades en ella establecidos, sin ningún tipo de discriminación, incluida la religiosa? Tal parece que el Olimpismo también ha caído en las manos del movimiento “woke”,  que se jacta de destruir, deslegitimar, silenciar y manipular la historia, la tradición y la civilización occidental.

A la muerte de mi padre entendí algo difícil de entender antes de que nos dejara. Han sido innumerables las ocasiones, desde que eso sucedió, en que palistas del Club Los Gorilas y amigos de mi padre, me han contado la añoranza que sentían de mi padre, aludiendo a él como a su segundo padre. Recuerdo perfectamente a mi padre referirse en muchas ocasiones al Club Los Gorilas como a su quinto hijo. Los relatos, recuerdos y ejemplos de quienes me transmiten la añoranza de Amando, su segundo padre, me confirman el sentimiento que él tenía por Los Gorilas, como también hijos suyos. Uno de los ejemplos más contundentes que confirman este sentimiento ocurrió cuando el cuerpo de mi padre fue incinerado. En el Tanatorio de Cabueñes solo un grupo reducido de familiares directos del fallecido pueden acceder a la cremación del cuerpo en el sótano de la instalación. Cuando mis hermanos y yo estábamos dispuestos a despedirnos de papá, aparecieron a nuestro lado cuatro o cinco de sus Gorilas, que habían llegado al sótano por la escalera de servicio del Tanatorio. No hizo falta ningún comentario de reproche hacia ellos por romper la intimidad del acto. Ellos también querían estar presentes en el último adiós a su padre.

Carlos Manuel Prendes García-Barrosa.

París, 8 de agosto de 2024.

Publicado en "Mi Piragüismo" | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

“Ombra mai fu”

Cuando inicié mis estudios de Educación Física en el INEF de Madrid, la amistad que unía a mi padre con Eduardo Herrero, permitió cierta tutela que Eduardo Herrero ejerció sobre mí cuando se entrenaba en El Pino. Los fines de semana en los que el Equipo Nacional entrenaba en El Pino, podía acompañar al selecto equipo que entrenaba Eduardo en lo que por aquel entonces era el cuartel general del Equipo Nacional de Piragüismo. El lugar del mundo donde Eduardo se sentía más a gusto. Sin duda. Eduardo podía entrenar a su equipo estando cerca de Madrid, su casa, y la sede de la Federación Española de Piragüismo. Además, Eduardo preparó las instalaciones de El Pino para poder entrenar a los piragüistas, para poder aplicar sus conocimientos en medicina  sanando y recuperando a los palistas,   para utilizar los mejores instrumentos de fisioterapia en su poder, para poder fabricar y reparar piraguas, para almacenar mil y un artilugios que nos enseñaban a palear mejor y para cocinar y disfrutar de las viandas del lugar. La cosa no terminaba ahí. El Pino era el lugar elegido por Eduardo porque su ubicación era inmejorable para entrenar en piragua. El Pino se situaba entre dos pantanos, el de San Juan y el de Picadas, donde el Equipo Nacional de Piragüismo, realizaba el entrenamiento en agua. Y ahí quería yo llegar.
Eduardo tenía una personalidad poliédrica y una formación vastísima. Conocía como el que más, la Fisiología del Ejercicio, la teoría del Entrenamiento Deportivo, la Biomecánica, la Anatomía, la Medicina, la Historia Universal y qué se yo cuántas cosas más.  Lo que yo desconocía por aquel entonces eran sus dotes para el bel canto.
En algunas ocasiones encontré a Eduardo en el medio del embalse con el motor de su embarcación parado, de pie en la motora, con los brazos abiertos y la vista dirigida al cielo, entonando extasiado, el aria de alguna famosa ópera. ¡Menudo espectáculo! Eduardo, en medio del Pantano de San Juan, rodeado de montes frondosos de pinos, absolutamente absorto, cantando de viva voz el Ombra Mai Fu de Handel.
Han pasado no menos de cuarenta años de aquel espectáculo y estando en la última concentración en altura, en Livigno, entendí los arrebatos corales de Eduardo en la soledad y majestuosidad del Pantano de San Juan.


En los entrenamientos en el agua, en Livigno, la sensación de disfrute y placer, por la combinación de un entorno natural grandioso, de una belleza inigualable y el perfecto complemento que suponen los deportistas deslizando eficientemente sus piraguas en el agua cristalina, color esmeralda del Lago de Livigno, me hizo entender por qué Eduardo cantaba extasiado en aquellas sesiones de entrenamiento del Equipo Nacional en el pantano de San Juan, en los crudos inviernos de principios de los 80. Eduardo sucumbía al placer que suponía un cóctel insuperable de belleza y armonía entre el esfuerzo de los palistas y la naturaleza del lugar donde mejor se encontraba, sin poder reprimir el canto de las arias que más le gustaban.
No se si conocíais esta faceta de Eduardo Herrero. Lo relato tal cual lo recordé hace pocos días mientras me rendía al encanto de ver a mis deportistas cortando la lámina de agua que delimitaban las laderas de las bellas montañas alpinas próximas a Livigno.

Se te echa de menos, Eduardo.

https://www.instagram.com/reel/C9VcTBxMJQd/?igsh=MTJtYnJmcHJuZmplbA==

Carlos-M. Prendes García-Barrosa

Genk, 12 de julio de 2024.

Seguir leyendo
Publicado en "Mi Piragüismo" | Deja un comentario

Kayak Technique – Reviewing Connections

The technical improvement of a kayaker relies, among other things, on the athlete’s level of understanding of the coach’s verbal messages. It is common for the coach to overestimate the athlete’s level of interpretation of his instructions. How many times have we coaches given some thought to whether our messages are made clear enough to our athletes? The success of a technical task often depends not so much on the athlete’s more or less positive attitude as on how clear the coach’s message is to him. It is not that the athlete does not want to do what is asked of him; the problem is that he does not know what we want from him as he has not understood the message.

Therefore, assuming that the coach and his mentee understand the technical model to be applied, the next step to make a technical improvement possible is the adequate selection of technical tasks or exercises, ensuring that an appropriate level of communication is established between the two interlocutors: coach and athlete. And for two interlocutors to understand each other there are several conditions to be dealt with. For example, if athlete and coach have different intellectual and linguistic capacities, it is the coach who has to accommodate his phrasing to the athlete’s level of comprehension. That will contribute to a greater chance of success in the technical exercise proposed. It will also increase the likelihood for the athlete to experience that success, as a result of performing the task correctly and gaining satisfaction from it.

A. Nikonorov – Sprint kayak technique 2016

There is one more factor that I would like to introduce that contributes significantly to the athlete experiencing success and satisfaction during technical sessions. This is a methodological aspect of sprint canoeing technique training sessions. It is about tasks involving connections. A young kayaker does not develop the same level of technical progression when we use analytical messages that are dissociated from the technique as when we use the connections of two or more simultaneous actions in the same phase of a stroke cycle. Let’s look at a few examples:

  • Insisting only on the action of rotating the trunk is not the same as connecting the start of the trunk rotation with the start of the aerial catch.
  • Insisting only on the extraction of the blade from the water is not the same as connecting the end of the trunk rotation with the end of the water phase of the stroke.
  • Insisting only on the forward catch of the blade is not the same as connecting the start of the aerial catch with the pressure exerted on the footrest by the foot on the stroke side.
  • Insisting only on trunk rotation in one block is not the same as connecting the speed at which the four basic joints on the rotation side (hip, shoulder, elbow and wrist) move forward.
  • Insisting only on not pushing up or down with the rotation hand is not the same as connecting the start and the end of the trunk rotation with the shifting of the rotation hand at the same height.
  • Insisting only on locking the blade in the water is not the same as connecting the height at which the hand shifts on the rotation side with the course of the blade in the water, so that it is always hooked during the water phase.
  • Insisting only on the amplitude of the trunk rotation is not the same as connecting the long trajectory of the trunk rotation with the progressive acceleration of the trunk in this movement.
  • Catching the water hard is not the same as connecting the start of the aerial catch and the extraction of the blade from the water with the progressive acceleration of this action.
  • Insisting on not pushing with the rotation arm is not the same as connecting the locking of the blade in the water with the hip pivoting on the hand of the rotation side, gripped on the shaft.
  • Insisting only on rotating widely is not the same as connecting the shoulders diameter with the hips diameter from the start to the end of the rotation.
  • Just avoiding pulling with the arm on the stroke side is not the same as connecting the grip feeling aroused by the blade in the water, from the beginning to the end of the water phase of the stroke.
  • Insisting only on a wide hip rotation is not the same as connecting the pulling force of the instep on the foot strap on the rotation side with the hip rotation until the setup.
Hermien Peters, Lize Broekx, Artuur Peters and Bram Sikkens – Belek 2023

Carlos M. Prendes Gª-Barrosa.

Genk, 29-12-2023.

Publicado en "Mi Piragüismo" | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

Técnica de kayak – revisando las conexiones.

La mejora técnica de los piragüistas pasa, entre otras cosas, por el nivel de comprensión del deportista frente a los mensajes verbales de su entrenador. Es habitual que el entrenador sobrestime el nivel de interpretación que hace el deportista de sus indicaciones. ¿Cuántas veces los entrenadores nos hemos parado a pensar sobre la claridad de nuestros mensajes a los deportistas? Son muchas las ocasiones en las que el éxito de una tarea técnica no depende tanto de la actitud más o menos positiva del deportista, como de lo claro que resulte el mensaje del entrenador. No se trata de que el deportista no quiera hacer lo que se le pide, es que no sabe lo que queremos de él porque no ha entendido el mensaje.

Así que, partiendo de la base de que el entrenador y su pupilo conocen el modelo técnico a aplicar, el siguiente paso para hacer posible una mejora técnica, es la adecuada selección de tareas o ejercicios técnicos, con el adecuado nivel de comunicación entre los dos interlocutores: entrenador y deportista. Y para que dos interlocutores se entiendan hay varias condiciones. En caso de que palista y entrenador tengan distintos niveles intelectuales y lingüísticos, es el entrenador quien tiene que adaptar su nivel de expresión al nivel de comprensión del deportista. Con ello contribuiremos a que haya mayores posibilidades de éxito en el ejercicio técnico que proponemos. También se incrementará la posibilidad de que el deportista experimente el éxito por la realización correcta de la tarea y la consiguiente satisfacción del mismo.

Me gustaría introducir un factor más que contribuye notablemente a que el deportista experimente el éxito y la satisfacción en las sesiones técnicas. Se trata de un aspecto metodológico de las sesiones de entrenamiento de la técnica del Piragüismo de velocidad. Me refiero a las tareas que engloban conexiones. El joven piragüista no experimenta el mismo nivel de progresión técnica cuando utilizamos mensajes analíticos y disociados de la técnica, que cuanto utilizamos las conexiones de dos o más acciones simultáneas en la misma fase del ciclo de la palada. Pongamos algunos ejemplos:

  • No es lo mismo insistir solo en la acción de rotar el tronco, que conectar el inicio de la rotación del tronco con el inicio del ataque aéreo.
  • No es lo mismo insistir solo en la extracción de la hoja del agua, que conectar el final de la rotación del tronco con el final de la fase acuática de la palada.
  • No es lo mismo insistir solo en el ataque adelante de la hoja, que conectar el inicio del ataque aéreo con la presión del pie en el reposapiés, en el lado de paleo.
  • No es lo mismo insistir solo en la rotación del tronco en un bloque, que conectar la velocidad con la que avanzan las cuatro articulaciones básicas del lado de rotación (cadera, hombro, codo y muñeca).
  • No es lo mismo insistir solo en evitar que la mano de rotación empuje arriba o abajo, que conectar el inicio y el final de la rotación del tronco con el desplazamiento de la mano del lado de rotación a la misma altura.
  • No es lo mismo insistir solo en bloquear la hoja en el agua, que conectar la altura a la que se desplaza la mano del lado de rotación con el camino que toma la hoja en el agua para que vaya siempre enganchada durante la fase acuática.
  • No es lo mismo insistir solo en la amplitud de la rotación del tronco, que conectar el amplio recorrido de la rotación del tronco con la aceleración progresiva del tronco en este movimiento.
  • No es lo mismo atacar fuerte el agua, que conectar el inicio del ataque aéreo y la extracción de la palada del agua, con la progresiva aceleración de esta acción.
  • No es lo mismo insistir en evitar el empuje con el brazo de rotación que conectar el bloqueo de la hoja en el agua con el pivotaje de la cadera sobre la mano del lado de rotación empuñada en la pértiga.
  • No es lo mismo insistir solo en rotar con amplitud, que conectar el diámetro de los hombros con el de la cadera desde el inicio de la rotación hasta el final de al misma.
  • No es lo mismo evitar solo  la tracción del brazo del lado de paleo, que conectar la sensación de agarre de la hoja en el agua, desde el inicio hasta el final de la fase acuática de la palada.
  • No es lo mismo insistir solo en la rotación amplia de la cadera, que conectar la tracción con el empeine sobre la cincha, del pie del lado de rotación, con la rotación de la cadera hasta que se alcance la posición básica o inicial.

Carlos-M. Prendes García-Barrosa

Belek, 18 de noviembre de 2023.

Publicado en "Mi Piragüismo" | Deja un comentario

¡Hay que dar ejemplo!

Siento cierto pudor en desvelar las normas de conducta que mi padre se exigía. En cualquier caso, son de sobra conocidas por quienes vivimos a su lado. Como “a través de sus obras les conoceréis”, el ejercicio continuado de su forma de vida, descubría sobradamente a los demás los fines que mi padre tenía.

Mi padre no entendía su vida sino como una forma de entregarse a los demás. El tenía claro el modelo de conducta que hacía buenas a las personas y ese era su objetivo: contribuir a hacer buenas personas a sus familiares, sus amigos o sus pupilos. Mi padre tenía una fe en Dios muy sólida y la llevaba a la práctica, entre otras formas, dando testimonio de su fe. No ocultaba su fe en Dios sino que se sentía muy orgulloso de ella y quería propagarla, extenderla lo más posible. En definitiva, él quería dar testimonio de su fe en Dios y lo bueno que aquello era. Mi padre era un buen pedagogo, un buen maestro. Su discurso no siempre era un discurso con lenguaje religioso. Él conocía la personalidad de sus interlocutores y adaptaba el nivel del lenguaje al nivel de comprensión de quien le escuchaba. El entrenamiento del Piragüismo era uno de los caminos que le ayudaban a hacer buenas personas.

“¡Hay que dar ejemplo!” ¡Vaya con la frasecita de marras…! Quienes tantas veces la escuchamos saliendo de su boca sabemos el mensaje que traslucía. Aquello significaba que no te comportabas como él te había enseñado. Que no ibas por el buen camino. Lo que él quería es que todos ampliáramos la red para dar buen testimonio a los demás de buena conducta. Y así ampliar la comunidad de buenas personas. Ese “¡Hay que dar ejemplo!” sonaba fuerte, directo, con énfasis y hasta cierto enfado con el destinatario, porque entendía que le habías fallado. Él había descubierto un fallo en tu comportamiento y te recordaba con la frase que tenías que volver al redil, que tenías que cambiar para volver a ser buena persona. Todos teníamos que dar ejemplo a los demás.

Así que, en este duodécimo aniversario de tu muerte, como en todos los anteriores, pienso en ti un poco más que cualquier otro día del año. Reflexiono sobre cómo seguir tus enseñanzas, cómo volver al redil. A pesar de que el mundo que nos toca vivir, no es el que tú viviste, ha cambiado tanto…, hay que seguir creciendo como buenas personas. Me alegro de poder seguir escuchándote en las alturas: “¡Hay que dar ejemplo!”.

Carlos M. Prendes García Barrosa

Genk, 19 de agosto de 2023.

Publicado en Tribuna Libre | Etiquetado , , , , | Deja un comentario