De un tiempo a esta parte es muy común escuchar a los deportistas, cuando son entrevistados en competición, expresándose repetidamente en los siguientes términos: “… mi mejor versión…”. La expresión se ha extendido como los hongos. No tengo ninguna duda de que la mayoría de los que utilizan esta expresión lo hacen por imitación de alguien que en su día le pareció que su rendimiento deportivo tenía tantas variantes como las tiene el “My way” de Frank Sinatra, “Like a Rolling Stone” de Dylan o “Un ramito de violetas” de Cecilia. La comparación entre el nivel de rendimiento deportivo y las versiones distintas de una misma canción me parece absurda, además de sonar bastante ridículo. El rendimiento deportivo de un individuo, así como el académico o el laboral, siempre se ha expresado atendiendo a los términos que tradicionalmente usan las escalas de valoración. El rendimiento puede ser excelente, muy bueno, regular, suficiente, malo o muy malo. ¡Qué versión, ni qué versión!
Puedo entender que un individuo tenga una personalidad poliédrica, como decía el insigne Camilo José Cela. Así, alguien con este perfil puede comportarse de manera distinta si ejerce como padre, como abogado, como atleta, como cocinero, como trompetista de orquesta o como criador de podencos. Lo que no tiene la personalidad de un individuo son versiones. ¡Qué mal suena! ¡Carajo!
Y si lo que quiere el deportista es referirse a su preparación psicológica o situación mental, también el castellano es rico en expresiones, en este sentido. En este contexto podemos referirnos a la ambición, a la agresividad, al disfrute, al miedo, a la responsabilidad, a la frustración, a la concentración o a la pasión en competición.
Cuando pienso en la responsabilidad de un uso tan pobre del lenguaje, vuelvo a toparme con el causante de tanto destrozo intelectual en nuestros días: el abuso de las malditas RRSS y la falta de lecturas. D. José María Cagigal defendía que el Deporte es una actividad cultural, tanto en cuanto, el uso del intelecto es fundamental para mejorar tu técnica, tu táctica o tu rendimiento físico.
Propongo a quienes recurren con tanta frecuencia al latiguillo “mi mejor versión” que se sirvan de otras fórmulas como: “lo mejor de mi mismo”, “mi mejor resultado”, “mi mejor nivel de rendimiento”, “mi mayor aspiración”, “aquello que aspiro a ser”, “volver a ser quien era”, etc.
“Orden – Silencio – Limpieza”
Carlos – M. Prendes García Barrosa.
Genk, 13 de octubre de 2025.
