“Ombra mai fu”

Cuando inicié mis estudios de Educación Física en el INEF de Madrid, la amistad que unía a mi padre con Eduardo Herrero, permitió cierta tutela que Eduardo Herrero ejerció sobre mí cuando se entrenaba en El Pino. Los fines de semana en los que el Equipo Nacional entrenaba en El Pino, podía acompañar al selecto equipo que entrenaba Eduardo en lo que por aquel entonces era el cuartel general del Equipo Nacional de Piragüismo. El lugar del mundo donde Eduardo se sentía más a gusto. Sin duda. Eduardo podía entrenar a su equipo estando cerca de Madrid, su casa, y la sede de la Federación Española de Piragüismo. Además, Eduardo preparó las instalaciones de El Pino para poder entrenar a los piragüistas, para poder aplicar sus conocimientos en medicina  sanando y recuperando a los palistas,   para utilizar los mejores instrumentos de fisioterapia en su poder, para poder fabricar y reparar piraguas, para almacenar mil y un artilugios que nos enseñaban a palear mejor y para cocinar y disfrutar de las viandas del lugar. La cosa no terminaba ahí. El Pino era el lugar elegido por Eduardo porque su ubicación era inmejorable para entrenar en piragua. El Pino se situaba entre dos pantanos, el de San Juan y el de Picadas, donde el Equipo Nacional de Piragüismo, realizaba el entrenamiento en agua. Y ahí quería yo llegar.
Eduardo tenía una personalidad poliédrica y una formación vastísima. Conocía como el que más, la Fisiología del Ejercicio, la teoría del Entrenamiento Deportivo, la Biomecánica, la Anatomía, la Medicina, la Historia Universal y qué se yo cuántas cosas más.  Lo que yo desconocía por aquel entonces eran sus dotes para el bel canto.
En algunas ocasiones encontré a Eduardo en el medio del embalse con el motor de su embarcación parado, de pie en la motora, con los brazos abiertos y la vista dirigida al cielo, entonando extasiado, el aria de alguna famosa ópera. ¡Menudo espectáculo! Eduardo, en medio del Pantano de San Juan, rodeado de montes frondosos de pinos, absolutamente absorto, cantando de viva voz el Ombra Mai Fu de Handel.
Han pasado no menos de cuarenta años de aquel espectáculo y estando en la última concentración en altura, en Livigno, entendí los arrebatos corales de Eduardo en la soledad y majestuosidad del Pantano de San Juan.


En los entrenamientos en el agua, en Livigno, la sensación de disfrute y placer, por la combinación de un entorno natural grandioso, de una belleza inigualable y el perfecto complemento que suponen los deportistas deslizando eficientemente sus piraguas en el agua cristalina, color esmeralda del Lago de Livigno, me hizo entender por qué Eduardo cantaba extasiado en aquellas sesiones de entrenamiento del Equipo Nacional en el pantano de San Juan, en los crudos inviernos de principios de los 80. Eduardo sucumbía al placer que suponía un cóctel insuperable de belleza y armonía entre el esfuerzo de los palistas y la naturaleza del lugar donde mejor se encontraba, sin poder reprimir el canto de las arias que más le gustaban.
No se si conocíais esta faceta de Eduardo Herrero. Lo relato tal cual lo recordé hace pocos días mientras me rendía al encanto de ver a mis deportistas cortando la lámina de agua que delimitaban las laderas de las bellas montañas alpinas próximas a Livigno.

Se te echa de menos, Eduardo.

https://www.instagram.com/reel/C9VcTBxMJQd/?igsh=MTJtYnJmcHJuZmplbA==

Carlos-M. Prendes García-Barrosa

Genk, 12 de julio de 2024.

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Sprint Head Coach Belgium Flatwater Canoeing National Team Presidente del Club Piraguas Los Gorilas de Candás https://cime1234.wordpress.com/ cime1234@hotmail.com
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