La mejora técnica de los piragüistas pasa, entre otras cosas, por el nivel de comprensión del deportista frente a los mensajes verbales de su entrenador. Es habitual que el entrenador sobrestime el nivel de interpretación que hace el deportista de sus indicaciones. ¿Cuántas veces los entrenadores nos hemos parado a pensar sobre la claridad de nuestros mensajes a los deportistas? Son muchas las ocasiones en las que el éxito de una tarea técnica no depende tanto de la actitud más o menos positiva del deportista, como de lo claro que resulte el mensaje del entrenador. No se trata de que el deportista no quiera hacer lo que se le pide, es que no sabe lo que queremos de él porque no ha entendido el mensaje.
Así que, partiendo de la base de que el entrenador y su pupilo conocen el modelo técnico a aplicar, el siguiente paso para hacer posible una mejora técnica, es la adecuada selección de tareas o ejercicios técnicos, con el adecuado nivel de comunicación entre los dos interlocutores: entrenador y deportista. Y para que dos interlocutores se entiendan hay varias condiciones. En caso de que palista y entrenador tengan distintos niveles intelectuales y lingüísticos, es el entrenador quien tiene que adaptar su nivel de expresión al nivel de comprensión del deportista. Con ello contribuiremos a que haya mayores posibilidades de éxito en el ejercicio técnico que proponemos. También se incrementará la posibilidad de que el deportista experimente el éxito por la realización correcta de la tarea y la consiguiente satisfacción del mismo.
Me gustaría introducir un factor más que contribuye notablemente a que el deportista experimente el éxito y la satisfacción en las sesiones técnicas. Se trata de un aspecto metodológico de las sesiones de entrenamiento de la técnica del Piragüismo de velocidad. Me refiero a las tareas que engloban conexiones. El joven piragüista no experimenta el mismo nivel de progresión técnica cuando utilizamos mensajes analíticos y disociados de la técnica, que cuanto utilizamos las conexiones de dos o más acciones simultáneas en la misma fase del ciclo de la palada. Pongamos algunos ejemplos:
- No es lo mismo insistir solo en la acción de rotar el tronco, que conectar el inicio de la rotación del tronco con el inicio del ataque aéreo.
- No es lo mismo insistir solo en la extracción de la hoja del agua, que conectar el final de la rotación del tronco con el final de la fase acuática de la palada.
- No es lo mismo insistir solo en el ataque adelante de la hoja, que conectar el inicio del ataque aéreo con la presión del pie en el reposapiés, en el lado de paleo.
- No es lo mismo insistir solo en la rotación del tronco en un bloque, que conectar la velocidad con la que avanzan las cuatro articulaciones básicas del lado de rotación (cadera, hombro, codo y muñeca).
- No es lo mismo insistir solo en evitar que la mano de rotación empuje arriba o abajo, que conectar el inicio y el final de la rotación del tronco con el desplazamiento de la mano del lado de rotación a la misma altura.
- No es lo mismo insistir solo en bloquear la hoja en el agua, que conectar la altura a la que se desplaza la mano del lado de rotación con el camino que toma la hoja en el agua para que vaya siempre enganchada durante la fase acuática.
- No es lo mismo insistir solo en la amplitud de la rotación del tronco, que conectar el amplio recorrido de la rotación del tronco con la aceleración progresiva del tronco en este movimiento.
- No es lo mismo atacar fuerte el agua, que conectar el inicio del ataque aéreo y la extracción de la palada del agua, con la progresiva aceleración de esta acción.
- No es lo mismo insistir en evitar el empuje con el brazo de rotación que conectar el bloqueo de la hoja en el agua con el pivotaje de la cadera sobre la mano del lado de rotación empuñada en la pértiga.
- No es lo mismo insistir solo en rotar con amplitud, que conectar el diámetro de los hombros con el de la cadera desde el inicio de la rotación hasta el final de al misma.
- No es lo mismo evitar solo la tracción del brazo del lado de paleo, que conectar la sensación de agarre de la hoja en el agua, desde el inicio hasta el final de la fase acuática de la palada.
- No es lo mismo insistir solo en la rotación amplia de la cadera, que conectar la tracción con el empeine sobre la cincha, del pie del lado de rotación, con la rotación de la cadera hasta que se alcance la posición básica o inicial.
Carlos-M. Prendes García-Barrosa
Belek, 18 de noviembre de 2023.
